Del Editor (Hayashiya Eikichi)
Reminiscencias de lecturas de la niñez. Discurso inaugural de Su Majestad la Emperatriz de Japón en la apertura del XXVI Congreso de la AILN (Su Majestad la Emperatriz Michiko)
El 21 de septiembre de 1998, los asistentes a la apertura del XXVI Congreso de la AILN escucharon el discurso de Su Majestad la Emperatriz de Japón a través de un vídeo. Pese a tratarse de una grabación, la locución de Su Majestad causó un gran impacto a los asistentes y, en los días siguientes, a la ciudadanía japonesa que tuvo ocasión de escucharlo a través de la televisión y leerlo en la prensa. En el discurso Su Majestad repasa los cuentos que marcaron su infancia y, en concreto, los que leyó durante la evacuación que vivió a causa de la guerra, mostrando una mentalidad abierta y universalista. Dedicada a la poesía desde su matrimonio, no fueron sus conocimientos literarios lo que impresionaron: la franqueza con la que expresa sus emociones y la sensibilidad que muestra hacia los más pequeños fueron dos de los factores que conmocionaron a la opinión pública. Y no pasa desapercibida su afirmación de que "afrontar la vida no es cosa fácil" o que "el amor y el sufrimiento más bien son inseparables". El discurso desvela el lado humano de tan alta personalidad pública.
La nueva gestión de la política económica de Japón (Hosono Akio)
Japón en pleno cambio (SAKAIYA Taichi)
El presente artículo lo escribió Sakaiya Taichi un mes después de su nombramiento, el 30 de julio de 1998, como director general de la Agencia de Planificación Económica de Japón, un puesto clave para cualquier Gabinete y especialmente para el Gobierno presidido por el primer ministro Obuchi. El autor vertebra su trabajo en torno a tres puntos: la nueva forma de gestionar la política económica desde el Gobierno, sin intervención de la alta jerarquía burocrática, tan cuestionada en los últimos años; la aprobación por parte del Gobierno y la oposición de medidas económicas que hasta la llegada de Obuchi al poder gestionaba el Ministerio de Finanzas (subraya también la notable aportación de los políticos más jóvenes en cuestiones de tan alta especialidad), y la insistencia en su propia teoría de que se debe despejar el camino a una sociedad que generará riqueza y bienestar sobre la base del conocimiento. Las ideas de Sakaiya sobre cómo encarar la actual crisis del sector financiero, se reflejaron, poco después de la publicación de este artículo, en el paquete legislativo aprobado por la Dieta el 16 de octubre de 1998 para reactivar el sistema financiero. No menos importante es la confianza del autor, sin falso optimismo, en las posibilidades de recuperación socioeconómica de Japón.
Cinco puntos para evitarla quiebra (NAKATANI Iwao)
Ante la delicada situación económica que atraviesa Japón, Nakatani Iwao propone actuar resueltamente en cinco campos clave. Según el autor es imperativo solucionar el problema de las deudas irrecuperables. El Gobierno debe inyectar fondos públicos a las entidades financieras que puedan reflotarse y suprimir las que no sean rentables, mediante nacionalizaciones, fusiones u otros medios. En segundo lugar apunta a que las regiones recuperen la autonomía respecto a la Administración central, para poder dedicar sus fondos y energías a problemas realmente importantes para ellas. El tercer punto es la necesidad de incentivar la iniciativa privada mediante deducciones fiscales en lugar de inyectar fondos públicos en empresas no rentables. Para reactivar el consumo, el cuarto problema que denuncia, propone ofrecer productos y servicios atractivos para el ciudadano y convertir Tokio en una ciudad que suscite el interés a escala mundial. Por último, señala que se debe reformar la Administración pública y suprimir todas las perdidas acumuladas.
La popularidad del debate sobre Estados Unidos de América y el estancamiento político-económico de Japón (Matsushita Hiroshi)
Las fuentes del antiamericanismo (SAEKI Keishi)
A raíz de la última crisis financiera asiática, cuya culpa se hizo recaer en gran parte sobre Japón, afloró de nuevo el antiamericanismo tanto en sectores nacionalistas como de izquierdas y se organizó el correspondiente debate en el que participa el autor de este artículo. Según Saeki el origen del antiamericanismo en Japón hay que buscarlo en el Tratado de Seguridad Japón-EUA, firmado tras la II Guerra Mundial. Para los estadounidenses se trataba un instrumento geopolítico más en el marco de la Guerra Fría; para los japoneses, un paraguas protector. Con ello se estableció una relación ambigua, de dependencia y odio, como ocurre entre padres e hijos. Asimismo, el hecho de que tras la contienda EUA fuera considerado el liberador y el modelo adecuado para la modernización de Japón, indujo a los japoneses a considerar la libertad individual como el símbolo de la sociedad estadounidense, un error que les llevó a forjarse una imagen superficial sobre los americanos. Saeki cree que el sentimiento de amor-odio varia en función de las circunstancias y se impone un distanciamiento para rebajar la carga emocional y una revisión de la identidad japonesa.
Severidad estadounidense y amabilidad japonesa (IOKIBE Makoto)
Para explicar el actual antiamericanismo Iokibe se remonta a la Era Meiji (1868-1912), una etapa crucial en la historia del Japón moderno. En su afán por modernizarse, Japón buscó un modelo que seguir en Alemania y el Reino Unido, dos países que ofrecían una imagen de Estado más sólida que Estados Unidos de América, claramente más idealista. Iokibe describe las relaciones con los estadounidenses hasta antes de la guerra dividiéndolas en tres fases: en primer lugar se estableció una relación similar a la de profesor-alumno; siguió después una relación que alternaba la armonía y el enfrentamiento; y por último, la guerra. Y en ninguna de estas etapas, según el autor, Japón fue capaz de comprender a los americanos. Con todo, Iokibe juzga como positivo que Estados Unidos de América haya sido capaz de establecer un sistema internacional que ha favorecido sus intereses nacionales y critica el actual estancamiento de Japón. A diferencia de Saeki, que propone el distanciamiento como fórmula para superar el actual antiamericanismo, Iokibe sugiere que se tome a los estadounidenses como ejemplo y que Japón aprenda a conjugar los intereses nacionales e internacionales.
Kurosawa Akira: un maestro del coraje (SATÔ Tadao)
La muerte de Kurosawa Akira en septiembre de 1998, representó una gran pérdida para el cine japonés y para el universal, no en vano gozaba de un gran prestigio en Occidente. Tras un breve apunte biogrfico del maestro, Satô pasa a analizar los factores que contribuyeron a su éxito y a su proyección internacional, llegando a decir que Kurosawa abrió las puertas del cine japonés al mundo, pese a que le precedieron otros grandes directores. Entre las claves de su éxito destaca su habilidad narrativa y su capacidad de entretenimiento; en segundo lugar apunta al gran moralista que habitaba en Kurosawa; y por último, subraya su enorme capacidad visual, como si de un pintor se tratara. El director desaparecido siempre supo conjugar magistralmente estos tres elementos en cada una de sus cintas. Asimismo, Satô se lamenta que en Occidente se conozcan más las películas de samuráis rodadas por Kurosawa Akira que aquellas en las que aborda problemáticas japonesas. Y afirma el autor de este artículo que Kurosawa supo levantar con su trabajo bien hecho la moral y la dignidad de Japón en los difíciles momentos de la posguerra.
Desarrollo urbano y preservación histórica: hacia una nueva sociedad (SUZUKI Hiroyuki)
En los últimos años, Japón asiste a un creciente movimiento en favor de la preservación de los bienes culturales. En este artículo, el profesor de Historia de la Arquitectura, Suzuki Hiroyuki, centra la atención en un nuevo concepto de preservación arquitectónica y sostiene que es un error creer que las grandes urbes japonesas carezcan de esencia histórica. Apoyndose en el hecho de que a partir de los años sesenta la Administración también consideró dignos de preservar los edificios construidos durante la Era Meiji, aboga por la conservación de edificios modernos. Y señala la tendencia aparecida recientemente de dar utilidad práctica a los edificios beneficiados por la protección oficial, a fin de acercarlos al ciudadano y darles vida. Este nuevo concepto se propone hacer compatibles dos orientaciones aparentemente antagónicas, esto es, conservación y desarrollo. Para poder avanzar en esta dirección, el autor defiende la ley de Estndares de la Construcción, según la cual no se aplicará su rígida normativa de seguridad "a los edificios que han sido calificados, o provisionalmente calificados, de tesoro nacional, propiedad de interés cultural y folklórico tangible, lugares de singular belleza y monumentos nacionales".