Del editor (Hosono Akio)
La nueva política de Japón ante el Acuerdo de Libre Comercio (Hosono Akio)
¿Puede Japón salir adelante? (Tanaka Hitoshi)
A diferencia de los convenios comerciales tradicionales, los acuerdos de libre comercio del siglo XXI deberían cubrir no solo los bienes de consumo, sino también el fomento de la "cooperación y armonización de las reglas y sistemas en prácticamente todos los aspectos de la economía". Japón ha sido uno de los últimos grandes países en subirse al carro de los acuerdos de libre comercio y ha elegido Singapur para comenzar su andadura en este terreno por varias razones: los ingresos per cápita de Singapur se acercan a los de Japón y además es miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Según Tanaka, este tipo de acuerdos establecidos por Japón no deben ser un sustituto del comercio multilateral propiciado por la OMC, deben reforzar la competencia entre los países socios, fomentar la liberalización económica de los dos países, no deben dar pie a que sean considerados un bloque económico exclusivo de Asia y no deben limitarse a Asia. Por último, Japón no debe olvidar que Estados Unidos de América es su principal socio.
Los tratados de libre comercio en el marco de las relaciones multilaterales (Itô Motoshige)
Los más de doscientos tratados de libre comercio que existen actualmente en el mundo demuestran que resultan beneficiosos para los países integrantes; además, no se han apreciado signos de que dañen la liberalización comercial multilateral. El acuerdo de libre comercio que Japón instituirá con Singapur representará sin lugar a dudas un piedra de toque en la región asiática. El objetivo de este acuerdo es preparar un plan de cooperación bilateral por encima de los acuerdos individuales. Por otra parte, la iniciativa de crear sistemas avanzados de telecomunicaciones pondrá al descubierto la obsolescencia de viejos sistemas que todavía perduran en Japón. Sin quebrar su fidelidad al ideario de la OMC, Japón debe garantizar que al fomentar la liberalización en sus relaciones con Singapur también impulsará la liberalización global. En vista de esta iniciativa, ya son varios los países, como México, Suiza, Corea del Sur y Canadá que han expresado su deseo de establecer un acuerdo de libre comercio con Japón.
¿Es verdad que el este Asiático es una sola región? (Matsushita Hiroshi)
Regionalismo en el este asiático en la era de la globalización (Matsumoto Ken'ichi, Irie Akira, Ônuma Yasuaki)
Destacan en este debate las posiciones encontradas de Irie y de Ônuma sobre la probable diplomacia de China en el futuro. Para comenzar Ônuma alerta sobre los peligros que entraña la singularidad de Asia, mientras que Irie, más optimista, alude a la capacidad benefactora de la globalización que también afecta a Asia y a la vez rechaza su singularidad. Ônuma recuerda que China se considera el Reino Central y teme que ese país comience a actuar unilateralmente una vez se haya consolidado como potencia económica; en cambio, Irie invita a disipar tales temores porque si China se incorpora a la globalización mediante los intercambios económicos, tecnológicos y culturales no tendrá campo para actuar de forma unilateral. Según Matsumoto China no abandonará fácilmente su idea, pero el imparable proceso de globalización la acabará sofocando. El único punto de coincidencia de los contertulios es que Asia no constituye una única región.
El nacimiento del siglo de Asia (Lee O-Young)
En una época en la que la identidad cultural se ha convertido en un factor decisivo en los asuntos internacionales, el autor ve indicios de un resurgir asiático. Se está forjando un nuevo paradigma cultural en el que la imagen (Oriente)prevalecerá sobre la palabra (Occidente).Sin embargo, este cambio de paradigma cultural ha causado una crisis de identidad en Japón, que debe recolocarse en el nuevo marco. El autor sostiene que Japón prosperó cuando "huyó de Asia para unirse a Europa" y se hundió cuando "huyó de Europa para unirse a Asia". Después de señalar diversos aspectos culturales que comparten Japón, China y Corea, cita la organización conjunta de la Copa del Mundo de Fútbol entre Corea y Japón como una gran oportunidad para unir globalismo y localismo. El camino no pasa por negar o excluir otras tradiciones, como ha hecho tradicionalmente Occidente, sino por crear una simbiosis con el resto de países asiáticos sin dar la espalda a la cultura occidental.
Inestabilidad política y reorganización de ministerios y agencias (Matsushita Hiroshi)
El "reino de las regiones" del PLD y la rebelión de las ciudades (Kabashima Ikuo)
En las elecciones a la Cámara baja del 25 de junio de 2000, el Partido Liberal Democrático (PLD) obtuvo 233 escaños (perdió 37), el Kômeitô 31 escaños (perdió 11) y el Partido Conservador ganó 7 escaños (perdió 11, incluyendo los dos tránsfugas al PLD). Aun así, estos tres partidos coligados, obtuvieron una holgada mayoría absoluta. Aunque el PLD, echando por tierra todas las previsiones, consiguió 233 escaños, casi el doble de los 127 obtenidos por el Partido Democrático de Japón (PDJ), el primer partido de la oposición, dejó un sabor a derrota a la cúpula del partido, que esperaba mejores resultados gracias a la reforma electoral. Esta diferencia de escaños se atribuye a la todavía gran base de apoyo que el PLD dispone en las zonas rurales y al buen funcionamiento de su colaboración con el Kômeitô en las grandes ciudades. Nadie cuestiona que si esta colaboración no hubiese sido positiva, el PLD habría sufrido un sensible retroceso en comparación con elecciones anteriores.
Reorganización de los ministerios y agencias de Japón
El 6 de enero de 2001 se llevó a cabo la reforma administrativa del Gobierno. El plan de reforma había comenzado a finales de 1997 bajo el mandato de Hashimoto Ryûtarô. Con los cambios realizados, el Gobierno ha pasado de tener 23 órganos (una oficina, dos comisiones, ocho agencias y doce ministerios) a tan sólo 13. El principal objetivo era modernizar una estructura administrativa que había crecido en exceso a consecuencia del rápido crecimiento económico de Japón desde el fin de la II Guerra Mundial. Por otro lado, la nueva estructura también pone de manifiesto la voluntad de que el Gobierno sea dirigido por políticos elegidos en sufragio y acotar el poder de los burócratas. La opinión pública ha celebrado la reforma como la más importante desde la Restauración de Meiji, pero como bien se sabe y ya se ha apuntado desde diversos sectores, todavía será necesario superar la fuerte resistencia de los funcionarios hasta que los políticos tomen en sus manos las riendas del Gobierno.
Reforma fiscal y tecnología de la información (Hosono Akio)
La crisis nacional de las finanzas públicas japonesas (Hatoyama Yukio, Katô Kôichi, Sengoku Yoshito, Yamasaki Taku)
Desde la formación del Gobierno de Hashimoto Ryûtarô en 1996, se aprobaron una serie de medidas para recuperar el equilibrio fiscal, como subir el impuesto sobre el consumo del 3 al 5 %, anular el recorte de impuestos aprobado extraordinariamente y aumentar las cargas sanitarias. En noviembre de ese año se aprobó la reforma de las estructuras fiscales. Dos años más tarde, en abril de 1998, se aprobó una inyección de más de 16 billones de yenes, y en noviembre de ese mismo año, un paquete adicional de 17 billones. La situación no mejoró y en mayo de 2000 el Gobierno de Mori Yoshirô aprobó una nueva inyección de 11 billones. El 20 de noviembre de 2000 se certificó el fracaso de Katô Kôichi de desalojar de su cargo al primer ministro Mori, pero su intento puso de manifiesto que después de tantos años e infructuosos intentos no se había solucionado el problema de las finanzas públicas japonesas.Éste es el tema de este debate en el que destacan Katô y Yamasaki por haber ocupado cargos decisivos durante los intentos de reforma fiscal.
Restaurar la economía y las finanzas: cómo "atrapar dos conejos a un tiempo" (Kirishima Kazutaka)
La revolución de la tecnología de la información permitirá atrapar a un tiempo los dos conejos de la reforma fiscal y la recuperación económica, que corren en direcciones diferentes. Según el autor, una vez puesta en marcha la revolución de la tecnología de la información, avanzará como un reguero de pólvora y se convertirá en la herramienta más eficaz para restablecer la economía, ayudará a mejorar la productividad y con ello propiciará la tan necesaria reforma estructural de la economía japonesa. Con la recuperación económica se podrán subir otra vez los impuestos para incrementar los ingresos del fisco y las finanzas públicas recuperarán su salud. Para hacer posible dicha revolución será necesario bajar substancialmente las tarifas de telecomunicaciones, construir una red de cable de fibra óptica, impulsar la administración electrónica, mantener la desregularización en el sector e impulsar, desde el Estado, el desarrollo de la tecnología de la información.
El sistema japonés analizado por un premio Nobel (Shirakawa Hideki)
El premio Nobel de Química del año 2000 denuncia las condiciones en las que trabajan los científicos japoneses y critica el sistema educativo japonés. Antes de ahondar en la enseñanza japonesa, el galardonado alude a las diferencias del ambiente de trabajo científico entre Japón y Estados Unidos de América, donde se dispone de espaciosas instalaciones. Además, en América se valora el trabajo bien hecho. En primer lugar, se trata de dar salida a la curiosidad infantil, dar respuesta adecuadas a sus preguntas y elogiar a los niños por sus logros; será necesario ayudar a los escolares que sobresalen, en lugar de intentar suavizar las disparidades como se ha hecho tradicionalmente, y reducir el número de alumnos.La educación deberá huir de la enseñanza específica y fomentar el trabajo interdisciplinar. Por último, es necesario motivar al estudiante universitario.